Prevención e intervención en casos de acoso escolar

El pasado día 7 de mayo, la asociación para el desarrollo integral de menores con Altas Capacidades impartió una charla sobre prevención e intervención en casos de acoso escolar.

 

El vídeo de la misma está disponible en su web, en este enlace http://www.adimac.es/es/content/charla-prevencion-e-intervencion-en-situaciones-de-acoso-escolar-bullying   y os invitamos a todos a verlo

 

 

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Ser creativo

Ser creativo significa ver las cosas desde otro punto de vista, ser capaz de pensar lo que otro antes no ha pensado. Aunque solemos relacionar creatividad con arte, lo cierto es que es necesaria en el trabajo científico e investigador.

Si no, no habría avances en ciencia, ni nuevos descubrimientos, ni inventos…

Este curso hemos llevado a cabo en la asociación talleres de creatividad con los chicos y chicas de primaria, con mucha aceptación tanto por el número de asistentes como por el grado de participación de los mismos. Y como ha sido una experiencia muy divertida, voy a contaros algunas de las cosas que hemos hecho, por si os animáis a seguir imaginando desde casa.

Por ejemplo, en uno de los grupos leímos un trozo del libro de Michael Ende “Jim Botón y Lucas el maquinista”, que decía lo siguiente:

“Los chinos van muy a gusto al limpiaorejas. Primero, naturalmente, por limpieza y segundo porque el cosquilleo y el hormigueo son muy agradables si el limpiaorejas trabaja como es debido. A los chinos les gusta mucho.
Había también cuentacabellos que le cuentan a uno los de la cabeza, porque en china es muy importante saber cuántos cabellos se tienen. Un cuentacabellos tiene unas minúsculas pinzas de oro con las que puede coger los cabellos uno por uno.”

Y ahora, nos toca a nosotros inventarnos nuevos oficios. Como el objetivo es desarrollar la imaginación, no hace falta que sean rentables.

También nos convertimos en arqueólogos, y teníamos que pensar usos para los objetos que encontrábamos en nuestras excavaciones. ¿Qué creéis que puede ser esto?

 

Blog-Ser Creativo

 

También encontramos los refranes o frases hechas que se esconden detrás de las siguientes versiones cultísimas:
– ¿Qué individuo te ha surtido de cilindro cerífeo en el presente sepelio?
– Es más lucrativo semoviente volátil en cavidad metacarpiana que magnitud elevada en espacio heteroaéreo.
– A equino graciosamente transferido no le periscopees el incisivo.
– Quien con impúber pernocta excrementado alborea.
– A dicciones articuladas por laringes insolentes, trompas de Eustaquio en estado letárgico.
– Innúmeras estridencias, más escasos frutos de vegetales juglandáceos.
– Ejecuta lo provechoso y no vislumbres al sujeto agraciado.
– Manifiesta a mi ego con quién te relacionas y un servidor pronosticará tu personalidad.
– Quien anhele semovientes acuáticos que se inunde los glúteos.

 

Os animo a que escribáis vuestras propias versiones cultas de refranes.

Y otra de las actividades que hicimos fue leer el siguiente texto:

Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:

“Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que este afirmaba con rotundidad que su respuesta era absolutamente acertada. Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo. Leí la pregunta del examen: ‘Demuestre como es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro’.
“El estudiante había respondido: ‘lleve el barómetro a la azotea del edificio y átele una cuerda muy larga. Descuélguelo hasta la base del edificio, marque y mida. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio’.

“Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente. Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudios, obtener una nota mas alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel. Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.
“Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunté si deseaba marcharse, pero me contestó que tenía muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excusé por interrumpirle y le rogué que continuara. En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: coja el barómetro y láncelo al suelo desde la azotea del edificio, calcule el tiempo de caída con un cronómetro. Después aplique la formula altura = 0,5 A por T2. Y así obtenemos la altura del edificio. En este punto le pregunté a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota más alta.
“Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta. Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo, coges el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.
“Perfecto, le dije, ¿y de otra manera? Sí, contesto, este es un procedimiento muy básico: para medir un edificio, pero también sirve. En este método, coges el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el número de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el número de marcas que has hecho y ya tienes la altura.
“Este es un método muy directo. Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento mas sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro esta a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla fórmula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio. En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su periodo de precisión.
En fin, concluyó, existen otras muchas maneras. Probablemente, la mejor sea coger el barómetro y golpear con el la puerta de la casa del conserje. Cuando abra, decirle: “Señor conserje, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo.
En este momento de la conversación, le pregunté si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares) dijo que la conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar”.
El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de Física en 1922, más conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica.

Esta historia generalmente les encanta a estos chicos por sí misma, sobre todo a los que les han bajado la nota del examen por responder bien, pero de una manera distinta a la que esperaba el profesor. Sin embargo, nosotros la utilizamos para resolver problemas con diferentes objetos que ellos habían escrito con antelación, y sin saber para qué.
Por ejemplo, ¿Cómo podemos calcular la cantidad de agua que sale por un grifo con ayuda de un balón de fútbol? ¿O medir la superficie de la base de un edificio con un albornoz? (Pista: no os imagináis la de veces que utilizaron Wallapop)

Tere Millán

 

 

 

 

 

 

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